En ocasiones anteriores, el suyo, su chofer, un famélico oriental cincuentón, de grueso bigote y orejas sinuosas, de nombre Keitaro; parco en palabras aunque sumamente servicial, como lo solían ser todos los empleados de mi cliente, lo hacía con irreverente puntualidad. Esta vez no había venido a recogerme y en principio eso no me extrañó. Quien lo hizo, nunca antes lo había visto. En una primera impresión me pareció, por su aspecto, anglosajón. Rubio, alto, atractivo, cuarentón, extremadamente interesado en agradarme, conocía perfectamente el itinerario a seguir. Recorrió las calles del barrio de Salamanca camino del hotel, sin el menor titubeo.





Hacia un buen rato que los hombres del Condestable, media docena de ellos a caballo, a todo galope, habían atravesado la llanura sobrepasándolos sin reparar en su presencia. Llevaban mucha prisa.
Ellos, en minúsculo grupo, viajaban cual si se tratara de meros campesinos. Temiendo ser descubiertos y prendidos por alguna de aquellas patrullas, lo hacían más lento de la cuenta. Pese a todo era...
Cual fue mi sorpresa, cuando al caer la tarde, llegando al cruce del Espinar vine a dar con la posada del Acebo, a la vera del camino de Castroverde de Campos, junto al puente romano sobre el rió Duero.
Según mis cálculos no debían encontrarse ya muy lejos aquellos buscados y su séquito. Bajo los tres enormes robles cuyas ramas jugueteaban con el viento al sentirse atravesadas por él; reco...
Detuve el sosegado paso de mi caballo. Me gire de medio lado sobre la montura y mire atrás. Ella me seguía de cerca montada en su yegua negra. Oculta bajo la capucha, apenas dejaba ver su rostro. La gruesa capa de lana en color grisáceo, la protegía del frío. Una parte de la misma caía sobre su montura. Era hermosa, dulce y tímida. Pero era la hija de mi señor, con apenas diez y siete año...
Al escuchar el mensaje dirigido a la población por Julián Paluku, gobernador de la provincia de Kivi Norte, comprendí la magnitud de mi hazaña, lograr derribar el avión de la aerolínea Hewa Bora cuando despegaba de Goma. Lo que iba a ser un vuelo rutinario hacia la capital, Kinshasa, se convirtió en una catástrofe con la que conseguí más de setenta muertos entre pasajeros y tripula...
La gruesa proa del Saudade, separaba el agua obligándola a discurrir partida en dos a lo largo de las bandas, sobre las tracas, por la línea de flotación. Navegaban a cuatro nudos, suavemente, deslizándose sobre un mar aparentemente tímido en un cabeceo constante. Apenas Bartolomé Venturado, su socio, con una veintena de hombres, desembarcó los ciento cincuenta esclavos de “mala entrad...
La unión con él era tan simple, como la de ser la mujer del hombre más rico y poderoso del departamento. Su aportación en tan peculiar negocio, una sólida posición a tan curiosa simbiosis. Algo menos equitativa la mía, sólo mí lozana juventud. En definitiva eso era cuanto más deseaba él en este mundo: poderme sobar cada noche hasta que el sueño de sus setenta y dos años, le venciera, ...
Habíamos permanecido durante toda la noche amándonos sin descanso durmiendo algunos minutos antes de sonar el despertador. Nuevamente y por última vez nos amamos, brevemente, cansinos, pero sintiendo tanto o más que en los anteriores, luego nos levantamos. A las siete salimos de la casa. Con mi escaso equipaje en una bolsa de viaje de mediano tamaño, color marrón oscura, nos dirigimos al aer...
¿Qué quien soy?, nada importa eso ahora. Y… mi nombre, ¡Aún menos! Sin pretender con mi aptitud, por otro lado groseramente equivoca para lo que nos ocupa, ni deslumbraros y mucho menos causar otra impresión nada mas lejos de la realidad que pudiera confundiros, lo que hay es lo que soy. Una gran mayoría me conoce como “El Corso” debido a mi procedencia, aunque tanto hace que s...
La incongruencia de un hombre desnudo en medio de aquel grupo de veinte personas que asistíamos a tan peculiar fiesta, con su rostro inexpresivo, queriendo sacar ánimo donde no lo había, no dejaba de resultar patético.En ese momento intuí que tipo de fiesta pudiera ser aquella, por otro lado tan frecuentes en el ambiente estival de Marbella.Juan Luis siempre trataba de encontrar momentos así...
Cobre: Anatomía de una fallid...
a los estafadores compulsiv...
Poema
answer - I had got a dream ...
Venus de Willendorf
Your link:http://www.christ...
Venus de Willendorf
If link:http://www.nhljerse...
Venus de Willendorf
There link:http://www.manol...