En estos días que han cambiado la luz solar y se aventuran los malvas y los rosas en los cielos, solo es cabalgar la mañana, me vienen a la mente la prontitud con que se nos va la vida, lo efímero de los sueños y lo poco que disfrutamos de ellos.

Mi hija vestirá de bruja para conjurar a la muerte y a la desgracia, mi hijo vestirá de esqueleto, entre risas y llantos infantiles de un preescolar, que ya no es lo que era, en mis tiempos , con tocas grises y madres entaconadas y sumisas.
Entre castañas y nueces tempranas, entre supermercados que avanzan la Navidad a golpe de crisis y pelotazo, con auspicios de juguetes en revistas publicitarias y niños todo el día de aquí para allá, colgados del alma, la muerte se hace presente, el ritual de visitar a los muertos en sus tumbas, llama al encuentro un año más y yo siempre recuerdo a Mulan, recogiéndose en el jardín de su casa, ante el altar de sus muertos.
No son los cementerios más que pudrideros de glorias efímeras y pasadas, tierra y cemento, cal blanca y flores marchitas, que se renuevan y mueren -una vez más -porque nacieron muertas y cortadas, en un vivero, para destilar volatilidad y engaño.
Las floristas repasarán los cubos con el agua cambiada, mirarán las que caen en mustiez y desanimo y las retirarán-prontamente- de las otras, porque los clientes aguardan y las entradas de los cementerio, parecen casetillas de feria, iluminadas por la divina Diana
Los Tosantos disfrazarán a los cerdos de personas, mismamente prodigio de realidad, en días tan extraños que los críos se confabularán con la muerte, vistiendo sus galas y comeremos como gañanes, para olvidarnos que somos perecederos y que llevamos en nuestros genes y en nuestros recuerdos, a aquellos que nos precedieron en la vida.
No serán los que quisimos, carne para olvidar en el abandono de la tierra, sino que serán los recuerdos revenidos ante una taza de café o ante unas rosquilla fritas, que te endulzan el alma con la receta, que creías perdida, como la sonrisa de esa persona que significó tanto en tu vida y que hace tanto que perdiste.
No son nuestros muertos más que una parte decisiva e integra de nosotros mismos, no son más que los que nos han criado y hemos conocido y amado más que a nosotros mismos, porque al igual que el agua y el azúcar se confunden si se mezclan, las vivencias de “los otros”, están presentes en nuestra vida , a poco que les hagamos el más mínimo caso
No son los muertos los que asustan, en vil película de terror humana, sino los vivos los que nos hacen más daño, porque “los otros”, los que yacen en nuestra conciencia -algunas veces olvidados- pueblan nuestras acciones, nuestros actos, con sus enseñanzas y sus apegos
Cuando alguien se planta ante una tumba no visita al muerto , honra a sus propios miedos, a cubrir un día de tierra sus ojos, a ponerse de rodillas ante la enfermedad y el fin de su tiempo, de lo vivido, de lo sentido, de la caducidad de todo lo que nació efímero y que es llamado para su destrucción y desapego
Algunos dirán que hay más vidas, yo digo que hay mejores momentos, más luz, más vida, mejores sentimientos, mejores recuerdos, para que en vez de plantarse alguien ante nuestra tumba, se tome un café pensando en nuestros ojos, en nuestra voz o en cómo nos sonreíamos al verlo.
Cobre: Anatomía de una fallid...
a los estafadores compulsiv...
Poema
answer - I had got a dream ...
Venus de Willendorf
Your link:http://www.christ...
Venus de Willendorf
If link:http://www.nhljerse...
Venus de Willendorf
There link:http://www.manol...