
El 25 de marzo de 1999, una niña murió en ese patio, empujada por un compañero y sus padres, destrozados y en pena, empezaron un calvario de pleitos, más que nada para quitarse la desesperanza del pecho, para hacer justicia, en un mundo que nació injusto y para intentar confundir al dolor, que no se va , por mucho tiempo que pase.
Cuando llevamos a nuestros niños al colegio, cuando los dejamos al amparo en una guardería o en un instituto, no queremos pensar en que siempre puede pasar algo, no ya que se presente un loco con una pistola y haga diana en los nuestros, sino en algo tan bobo y tan peligroso a la vez, como una caída, un resbalón, o una pierna rota…
No se ustedes, pero yo, en época escolar, llevo colgado un móvil al cuello, como una turista y cuando suena, si es del colegio, me echo a temblar.
Cuando el segundo de mis hijos iba a primaria, yo ayudaba a su señorita en la salidas del colegio, y en una de ellas, subidos a un altillo de piedra de más de un metro, sentados tranquilos, tomándose el desayuno, en mitad de un parque súper tranquilo, vino un compañero por detrás y los empujó, con tan mala fortuna, que mi hijo calló y ,con tan buena, que solo se lastimó un brazo.
Cuando pienso en esos padres litigando tribunal, tras tribunal, para recibir, tras diez años ,una indemnización por la muerte de su hija, de 45000 euros y la certeza absoluta de que ya no volverá, de que el crío que la empujó estará ya en secundaría y que se casará, trabajará y verá salir los días, del mismo cielo que ellos, que no verá nunca su hija, porque la tapan toneladas de tierra, pienso si la justicia hace otra cosa que darnos unas normas morales, para intentar sofocar el dolor y que el llanto no nos escueza tanto, porque díganme qué vida de nuestros hijos sería la que estaríamos dispuestos a cambiar, por 45000 cochinos euros.
Llevas al colegio o a la guardería a tus hijos, para que los protejan y los eduquen, para que nadie les pueda hacer daño y te devuelven una niña, en una mortaja de madera, con la excusa que de algo fue mal y suena tu teléfono y se corta tu vida, al ritmo de la respiración, que se para en tu pecho, porque ya no vuelves a amar, ni a ver las cosas iguales, ni el cielo se viste ya más de azul, porque la vida se ha agriado de golpe, porque eres consciente de que las injusticias existen, que nada, ni nadie, te devolverá ya a tu niña, que no recostará su cabeza sobre tu pecho, a la hora de dormir, ni cuando esté malita ,te llamará en un susurro, porque se ha ido, definitivamente se ha ido de tu lado, porque un imbécil decidió estampillarle la cabeza contra el suelo y las tres señoritas miraban para otro lado o charlaban entretenidas, porque qué podía pasar en un día de lluvia, tan feo y negro, que parecía que vestía de luto y que nunca debió salir.
No se ha hecho justicia, porque no se puede devolver la vida a quienes la han perdido, porque ella tendría ahora 16 años y muchas ganas de disfrutar de todo, pero se fue y solo dejó a su ida, muerte y desolación.
| Comentarios |
|
|
|||||||||||
|
|||||||||||
|
|||||||||||
Powered by !JoomlaComment 3.25








Soldes de printemps
link:http://www.gold4maple...
Soldes de printemps
link:http://www.gold4maple...
Poema para un sol
Plants pursue link:http://...
Poema para un sol
Plants pursue link:http://...
Poema para un sol
link:http://www.best-nfl-j...