Ficción y realidad se funden en viceversa hasta quedar confundidas ante un mundo escéptico e impersonal.

Nadie se preocupa por nadie, a menos éste posea en concreto cuanto precisamos y eso, extrapolado a nuestra sociedad precaria en su mayoría, si a convicciones morales nos referimos, da como resultado el nunca satisfecho afán en los poderosos occidentales: arreglar cuanto nos viene en gana de los demás. Hacerlo si, pero siempre en tierras ajenas y cuanto más lejos de casa mejor. Sobre todo cuando éstas poseen ricas materias primas tan necesarias a nuestros sistemas de mercado, en la que de alguna manera, todos permanecemos de por vida involucrados.
Un motivo pués para posicionarse sobre esa especie de cresta de la ola, pese a originar con ello innumerables guerras que a través de la historia han dado sentido a la floreciente economía de las grandes potencias occidentales, ha sido la perpleja avaricia desarrollada por cada uno de los gobiernos existentes.
Los más aguerridos, posicionados convenientemente concentraron sus aliados a los fines particulares y nada tan prolijo y arriesgado sea cual fuere su color político, que no de piel, como pretender sentarse ridículamente a la mesa de los que en verdad si son grandes mandatarios rigiendo los destinos económicos y políticos que alían nuestras naciones.
Al final… apenas dejan de ser necesarios, son ridiculizados, vetados o en el mejor de los casos ignorados, quedando relegados al olvido y por si fuera poco a la burla de sus propios electores.
En nuestra reciente historia también en España contamos con bufones de corte de variada ideología y de igual manera al final han sido despreciados e ignorados.
Los ejes económicos internacionales por lo tanto, cuyo desarrollo a niveles difíciles de comprender especulan con cuanto se cruza en el intrincado camino de la intermediación internacional de los metales, resultan a veces tan sencillos de asimilar tanto en cuanto consigamos saber los motivos cruciales que suscitan sus actos.
La guerra del Congo, El Coltan
La mayoría no habréis escuchado hablar de este escaso mineral fruto de la unión de dos y que la naturaleza se ha encargado de mezclar por nosotros en una especie de tierra negruzca de color metálico, muy valiosa en nuestros días.
Tampoco sabréis que la República Democrática del Congo llamada Zaire entre 1971 a 1997, es un país del África Central y principal productor de Coltan con el 80% de las reservas mundiales dentro de su territorio.
Este mineral, magnífico conductor eléctrico, con gran resistencia al calor, se utiliza para la fabricación de casi toda la tecnología actual: dispositivos electrónicos, teléfonos móviles, GPS, televisores de plasma, armas teledirigidas, satélites artificiales, ordenadores portátiles, videoconsolas, MP4, MP3, PDAS…
Entenderéis la importancia estratégica que para los países industrializados occidentales, USA, Holanda, Alemania y Bélgica destinatarios finales del producto, tiene por tanto ésta zona de África.
Puede decirse se trata del tercer país mas grande de la tierra. Situado en la región de los Grandes Lagos, entre Kenia, Sudan, Uganda, Burundi, Ruanda, Tanzania, Zambia, Angola, la Republica del Congo y la Republica Centro Africana.
En él, una explotación inmoral permitida por Occidente, para la obtención de éste mineral altamente rentable en los mercados internacionales, arroja hasta la fecha un saldo de más de cinco millones de muertos, como consecuencia de las dos guerras habidas. A los que deberemos sumar los producidos en la que llegará en breve de no obligar cumplir a las partes los acuerdos alcanzados.
Desde Ruanda y Uganda se expolia del Congo éste mineral para remitirlo también de contrabando a los mercados de Occidente, siendo éstos los beneficiarios finales de tal masacre.
En la vecina Ruanda se trata todo el Coltan, tanto si llega legal como si lo hace de contrabando.
Y sorpréndanse, sin animo de decirlo todo, si debo citar aquí muy de soslayo que Mr George Bush padre, posee importantes intereses en la American Mineral Fields, una de las mas poderosas compañías de actuación en la zona.
Como no podía ser de otra manera. Consecuentemente se firmaron en su día planes de apoyo entre Estados Unidos y éstos dos países. Y formando parte de los mismos el envió de armas, asesores y cuanto se precisaba para estabilizar el negocio.
Así de ésta manera lograron que gran parte de su deuda externa fuera cancelada. Algo que no impidió además se enriquecieran con el tráfico del mineral y pasar a ser modelo de desarrollo económico en la región.
Esta tan absurda guerra la han disputado dos bandos: de un lado Ruanda, Uganda y Burundi, apoyados por los Estados Unidos, el Banco Mundial y los créditos del FMI.
Del otro, Angola, Namibia, Zimbabwe, Chad y las temidas milicias hutu y Mai Mai.
Sin ocuparnos de que la región donde se encuentra la mayor concentración del mineral, es una zona del hábitat protegida para los futuros extintos gorilas; ni de hacerlo por la degradación medioambiental, o por lo dificultoso que resulta distinguir el Coltan legal del contrabandeado y sin mencionar para nada la numerosa documentación periodística aseverándose en la existencia, por otro lado un secreto a voces, de vínculos entre compañías multinacionales con el trafico ilegal de Coltan, diremos que El Congo podía ser el país mas rico del mundo, si no fuera por ese colonialismo feroz impidiéndoselo día tras día.
Y es éste interés económico de Occidente sobre la zona lo que frena su desarrollo.
Entre 1998 a 2003 en este país tuvo lugar la segunda Guerra Mundial de África, como también se conoce al genocidio congoleño que causo la muerte a casi cuatro millones de personas. Todas ellas por hambre y enfermedades; sin contar los millones de desplazados y refugiados en los países vecinos bajo nuestro beneplácito.
Terminó en el 2003 tras firmar los pertinentes tratados de paz en Petroria (África del Sur) y Luanda.
Angola, Namibia, Zimbabwe, Uganda, y Ruanda, dejaron así sus armas hasta que últimamente el odio fraticida entre las etnias hutus y tutsis que conocimos ya en los finales del siglo pasado, ha resurgido aparentemente.
La verdad que no. Es simplemente la lucha por controlar el Coltan del Congo.
Ante tal situación toda la zona ha estado a través de los años repleta de soldados de fortuna, mercenarios.
Hoy día empresas tan importantes como la Executive Outcomes Sudafricana, la Sandline y la Aegis británica, o la Blackwater Norteamericana considerada quinta columna del ejército Norteamericano y la mayor CMP (compañía militar privada) del mundo, aprovechan los contratos alternándolos con los de Irak mucho mejor remunerados.
La verdad es que al día de hoy ya van por más de cinco millones de muertos, desde que diera comienzo en los noventa. Otra verdad indiscutible también es que la CIA estuvo allí desde el principio.
Lo hizo en su día para apoyar a Mobutu Sese Seko en un golpe de estado contra el primer presidente democrático, Patrice Lumumba de firmes convicciones izquierdistas.
Gracias a su sólido posicionamiento y al respaldo de aquellos y a quienes representaban, Mobutu frenó la influencia soviética en la zona fuertemente posicionada en Angola, además de amasar una considerable fortuna.
Y es que todo funciona así, y en África ese gran desconocido no podía ser de otra manera.
Cuando a finales de Diciembre del pasado año falleció Lassana Conté, segundo presidente de Guinea Conakry inmediatamente, el capitán Moussa Dadis efectuó un golpe de estado.
¿Para qué? Pués simple, además de autoproclamarse sucesor, se aseguró un futuro halagüeño repleto de lujos y riquezas. No olvidaremos que este país también desconocido para vosotros, es el primer exportador al mundo de Bauxita, principal fuente para la obtención del aluminio utilizada por la industria.
La explotación por supuesto y como siempre sucede, esta en manos de compañías extranjeras y no le ha faltado tiempo para anunciarles y asegurarles la renegociación de los compromisos, su renovación y la continuidad en el país.
Inteligente postura si pensamos que de desear perdurar en su cargo enriqueciéndose mientras tanto, es lo obligadamente acertado.
Asegura además Moussa Dadis, aunque resulte irónico, la no tolerancia a las malversaciones durante su mandato, bajo pena de muerte. Y es que a menudo las riquezas minerales de África han servido para financiar a los señores de la guerra.
Pero no solo a ellos. ¿Podremos olvidar como desde hace siglos, interesó mantenerla oculta, desconocida para occidente? Hagamos notar que grandes y nobles familias inglesas, españolas, portuguesas, holandesas y francesas estaban involucradas en el vergonzoso negocio negrero.
De esa manera los menos, son quienes acudieron para esquilmarla y entre ellos las más, las multinacionales protegidas eso si desde el seno de sus gobiernos como ya ocurría durante los siglos XV, XVI y XVII con el tráfico de esclavos. Directa o indirectamente con los consabidos avances históricos todo continua en esencia igual y de éstas últimas si que podríamos comentar bastante…
Y… mientras ese gran gigante, África, en cuyo subsuelo yacen recursos incalculables, continúa perdiendo a su gente al igual que entonces.
Unos mueren en la diversidad sobre el propio terreno. Los otros emulando a sus antepasados prácticamente igual, como hace siglos.
Si entonces, cuando a la fuerza fueron llevados en condiciones inhumanas a través de los océanos hacia otros confines, olvidaron sus raíces; ahora voluntariamente son ellos de la misma manera quienes abandonan su maravilloso continente para venir una vez más a esclavizarse y quizá y en el mejor de los casos bajo la escasa sombra de un semáforo en la cálida tarde estival de cualquier ciudad de occidente.
Paco del Campo
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